Por qué Trump apoya a los antivacunas, conspiración

Robert F. Kennedy Jr. lleva varias años defendiendo que existen una conspiración para enfermar a los niños con las vacunas.

Antivacunas

Es sorprendente la habilidad que tiene Donald Trump para elegir para cada cargo a la persona que mas revuelo valla a causar, en la madrugada del lunes, cuando señalo a Robert F. Kennedy Jr, sobrino del asesinado presidente John F. Kennedy y conocido escéptico de las vacunas para que valla a la cabeza de una misión que estará encargada de investigar la seguridad y la eficacia de las vacunas.

1. ¿Que hay en una vacuna?

Cuando un bebé nace, su cuerpo de pronto se topa con un nuevo mundo que para el trae un montón de novedades, entre ellos una gran cantidad de sustancias y organismos microscópicos que pueden llegar a afectar su salud. de muchos de ellos se puede defender gracias a los anticuerpo que le ha pasado la madre en la etapa del embarazo, pero este sistema inmune heredado solo dura un determinado periodo de tiempo, y tras ello el bebe debe desarrollar su propio sistema para sobrevivir. Aquí es donde entran en juego las vacunas.

Cuando una persona se topa con un patógeno, no hay ninguna forma de saber si su reacción sera grave, leve o inexistente. Las vacunes suponen una mínima o debilitada del patógeno, y sirven para que ese encuentro, idealmente el primero que vive el niño, sea controlado, despertando así su sistema inmune y evitando así las consecuencias de esta enfermedad.

2. ¿Tienen efectos secundarios las vacunas?

Como cualquier medicamento, las vacunas pueden causar reacciones contrarias que son muy difíciles de predecir y de evitar por que cada persona es diferente: desde variaciones genéticas has la exposición al algunos estímulos ambientales contribuyen a esa reacción.  Pero las sociedades medicas se han cansado de repetir que las ventajas de las vacunas sobrepasan de largo sus riesgos.

3. ¿Es el autismo un efecto adverso de las vacunas?

El misterio que relaciona las vacunas con el autismo lleva muchos años dando vueltas por hay y no termina de desaparecer. Hay varias causas para esto. La principal fue un estudio científico publicado en 1998 en la revista “The Lancet” por el ex cirujano e investigador británico  Andrew Wakefield donde aseguraba haber encontrado una relación entre la administración de la vacuna triple vírica y el autismo. Según los resultados, el virus atenuado del sarampión que incluye la vacuna infectaba al intestino, causando una inflamación y disminuyendo considerablemente la absorción de los nutrientes necesarios para un desarrollo cerebral normal, causando la aparición de patologías como el autismo.

Tras la publicación de esta investigación, varios equipos de investigadores independientes trataron de reproducir sus hallazgos sin ningún tipo de éxito.

A pesar de esto, la supuesta relación de las vacunas con el autismo sigue siendo temida por muchos padres que temen causarle un perjuicio a sus hijos al vacunarlos. Ademas de este mito, otro de los motivos es que esta vacuna se administra por lo general entre los 15 meses y los dos años, el mismo periodo en que los niños con trastornos del espectro autista manifiestan sus síntomas.

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